Los videojuegos suelen incluir enfrentamientos, pero ¿por qué es tan emocionante derrotar a alguien más? ¿Por qué es más divertido jugar contra gente real en lugar de IA?

Hoy en día, los videojuegos nos permiten jugar tanto con otros jugadores como contra la pc. Cuando jugamos con personas reales, la experiencia es mucho más intensa porque no tenemos forma de saber qué está pensando el otro, mientras que al programa terminamos por entenderlo y vencerlo. Jugar con personas conocidas es especialmente divertido porque nos da una motivación adicional.

Esta rivalidad que sentimos es algo muy natural, de hecho, está ligada a la evolución humana. Es por esto que sentimos la presión de jugar mejor que los demás y vencerlos. Adicionalmente, los juegos que cuentan con barras de vida nos dan un impulso extra para querer seguir jugando. Gracias a ella aprendemos qué tan efectivos son nuestros ataques o combos y nos dan una sensación de control y seguridad. Cuando vemos la barra de vida sabemos que tan efectivo es lo que estamos haciendo. El conocer los combos nos da una sensación de seguridad que nos hace seguir jugando constantemente a un juego.

Este fenomeno ya ha sido estudiado por muchos academicos. Entre ellos se encuentra Richard Bartle quien clasificó a los jugadores en cuatro tipos:

  • asesino: el rol que adoptamos al competir
  • triunfador
  • explorador
  • socializador

El ambiente que crean los videojuegos nos permiten hacer cosas que en la vida real no haríamos como engañar a un oponente, luchar y acabar con él. Al conocer esta oportunidad, nos volvemos mucho más arriesgados que cuando jugamos contra la PC. Obviamente, esto no nos convierte en malas personas porque en la vida real no haríamos nada parecido. No representa nuestras reacciones o sensaciones reales.

Un dato un poco curioso es que al jugar en llamada con nuestros amigos, se pierde un poco la rivalidad. Solemos centrarnos más en la comunicación y menos en vencer al otro. Se vuelve una experiencia más relajada y amena para ambos. Esto no quiere decir que competir sea malo, al contrario, es otra forma de divertirnos con nuestros amigos y de probar nuestras habilidades.

Sobre El Autor

Futura filóloga. Amante de los videojuegos. Venezolana♡ viviendo en Barcelona, ES.

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