Ropa tirada, cajas llenas, bolsas de basura, maletas y cansancio.

Este es el panorama normal de alguien que se está mudando. Un panorama sacado de una película de Michael Bay con explosiones y desastre por todos lados. Mi cuarto podría ser el nuevo escenario para la secuela del Día Después de Mañana. Sí, me estoy mudando. Estoy dando el siguiente paso y abandono el nido. Un paso importante aunque a veces no parezca así.

No importa la razón, ya sea para crecer, independizarte, vivir con tu pareja, motivos laborales o estudios; el proceso de mudanza es muy parecido. Es un proceso largo, agotador y tedioso. Pero no se dejen engañar, empacar y mudarse también tiene sus ventajas.

  1. Te vuelves un experto clasificador. Cuando te des cuenta ya tendrás una pila de cosas que vas a regalar, las que vas a tirar y con las que te vas a quedar. Aunque, siendo honestos, sabemos que te vas a quedar con ese peluche que solía ser un oso. Es imposible que te atrevas a tirar a Tibbers a la basura.
  2. La nostalgia se vuelve un sentimiento común. Mientras vas clasificando tus objetos más preciados empiezan a salir a luz todos esos recuerdos que guardaste en cajitas de zapatos. Cartas del ex de secundaria, fotos de la Navidad donde tu cabello no se veía tan bien; al principio te asustas pero siempre terminas viendo todos los recuerdos con una sonrisa.
  3. El amo de las cajas. Empiezas a buscar cajas por todos lados, rogando que tus amigos te puedan regalar algunas. Les contaré un secreto, nunca hay suficientes cajas o maletas para guardar todo lo que quieres llevarte.
  4. El laberinto infinito de empacar. Una vez que consigues tus cajas y tienes seleccionado lo que te vas a llevar, empacar se vuelve interminable. No importa cuánto tiempo le dediques, siempre tendrás esa sensación de que no acabas.

Pero no se desanimen, eventualmente las cajas se llenan.

  1. MOVING DAY. Por fin llega ese preciado día en el que puedes mover tus muebles, maletas, cajas o lo que sea que hayas decido llevar contigo. Ese día es caos total. Es cuando más debes estar listo.
  2. La nueva casa. Después de pasar tus objetos de un lado a otro ahora toca hacer el proceso a la inversa. Puede ser agotador pero vale la pena. Una vez que termines de desempacar la última caja sentirás ese sentimiento de satisfacción de que lograste hacer algo que parecía imposible.

Mudarse es una experiencia que todos deben vivir. Al principio extrañarás la casa anterior con sus recuerdos, sobre todo si dejaste a tu país atrás. Lo importante es aceptar lo que sigue adelante, nuevas decisiones y oportunidades. Uno debe empezar a construir experiencias y cuando menos te des cuenta, estarás preparando pasta al pesto sin que se te haya chamuscado.

Y no olviden que no hay problema si un día extrañan a mamá y quieren hablarle o si no tienen ganas o energías de ser adulto, es algo normal que con el tiempo irás sobrellevando.

Sobre El Autor

Arquitecta |Fotógrafa de día |Gamer de noche |Escritora en el intermedio |México

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